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Diario de un expatriado

Martes, 13 de diciembre de 2005

Mi nueva casa

09-12-2005

El viernes por la mañana tuve que aporrear la puerta de la habitación de Javi para que se levantara porque no cogía el teléfono. Este es de los míos a la hora de levantarse, el capullo de él es capaz de perder un avión sólo por dormir 10 minutos más. Se fue para el aeropuerto pero antes me dejó su Play Station II, así que me estoy haciendo un maestro en las carreras de coches.
Por la tarde vi por fin mi nueva casa, está que te cagas. Es un complejo residencial de apartamentos con piscina, gimnasio, minicampo de golf (muy mini), business centre (center en americano) y una salita con sonido envolvente para hacer fiestas. La casa está muy bien, mi puerta da justo al lago de la urbanización. Está amueblada con lo justo, así que habrá que ir llenándola de cosas poco a poco, pero está todo nuevo y mola mucho.
Por la noche salí por primera vez por el centro (downtown para nosotros), la verdad es que hay un ambientazo. Recogí a Carlos (compañero del curro con pasaporte americano), que no puede conducir hasta final de Enero y nos fuimos para allá. Me pasó una anécdota curiosa, y me pasó porque fui a dar con la camarera más tonta de todo Orlando. Aquí las copas, aunque sea una caña en un bar, se pagan al momento, sea en efectivo o con tarjeta, pero si quieres pagar al final, les dejas tu tarjeta en la barra y luego te cobran todo junto. Pues bien, eso hice, hasta el momento no he tenido problemas, pero cuando fui a pagar y me preguntaron mi apellido no encontraban mi tarjeta, me preguntaron mi nombre de pila y tampoco, no había manera. Media hora buscándola y no aparecía por ningún lado. Al final no la encontraron, así que me invitaron a las copas y me prometieron buscarla. Nos fuimos a otro bar y os podeis imaginar la mala hostia que llevaba encima, así que 20 minutos antes de que cerraran volví a ver si la habían encontrado. Evidentemente ni habían mirado, pero me invitaron a una cerveza y un tio al que le di pena me invitó a otra. Al final, cuando ya se había ido todo el mundo, aparecen con mi tarjeta y las hijas de puta me empiezan a echar la bronca porque ahora resulta que mi apellido no es Urquijo, sino Calvo, así que les tuve que explicar que si eran unos zotes y pensaban que porque ellos lo hicieran así en el resto del mundo teníamos "middle name" que era su culpa, que yo les había dicho mi apellido y que mi apellido era Urquijo, que se dejaran de historias. Por lo menos recuperé la tarjeta.
Evidentemente, a las 2 cerraron todo, pero por lo menos en el centro hay sitios abiertos para ir a comer algo. Me comí un waffle y me fui con Carlos para casa, acojonao por el tema de la policía, que como ya he contado alguna vez, no te paran sin más, pero como hagas la mínima están escondidos detrás de cada arbol y esquina. En una de estas, hice una maniobra un poco brusca para coger una salida, y según la cojo veo como se me encienden las sirenas detrás. "Hasta aquí hemos llegao, de esta me deniegan el visado y la he jodido totalmente". Bajé la velocidad y me aparté poco a poco a la derecha, de repente el coche de policía me adelantó, iban a por otro que estaba más adelante, demasiada suerte para un solo día.

Por: Patxi | General | Comentarios (0) | Referencias (0)

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Este diario resume las vivencias de mi nueva vida en EE.UU. sin entrar en demasiados detalles, claro, o acaso pensabais que voy a publicar mis intimidades en la web?

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